DESDE LA GLOBALIZACIÓN HASTA LA CONFERENCIA DE ESTOCOLMO

 


Nuestra opulenta y a la par desorientada sociedad tiene cuanto desea, excepto la capacidad de desear lo que de veras necesita. 

De ahí su vergonzosa y oronda pobreza: para disponer de muchas cosas que no valen lo que cuestan destruye recursos que todavía no cuestan lo que realmente valen. Disponemos de una rica sociedad moralmente empobrecida, porque rico es quien tiene lo que precisa, no quien tira cuanto desea. 

Ramón Folch. Naturalista catalán; de su libro «Que lo hermoso sea poderoso» 


Entiendo que lo más importante que tenemos entre manos, es implantar un sistema de manejo adecuado de nuestro Planeta. Sin ello lo verosímil es que no demos paso al relevo que nos viene detrás y desaparezcamos como especie. De las ciencias de la naturaleza aprendemos lo que se debe hacer, pero las ciencias sociales no dicen cómo. Quizás porque nuestros congéneres no quieren más que gratificaciones inmediatas o porque la tarea es desmesurada: asimilar los 12.000 millones de terrícolas que seremos en breve y compartir lo que tenemos. Las instituciones básicas de que hoy disponemos, el estado-nación y el mercado no valen para esto.

Ramón Martín Mateo. Director del Instituto del Agua y de las Ciencias Ambientales. Alicante. Del libro «Bosque de bosques» 


El medio ambiente cada día adquiere mayor importancia en nuestra sociedad y despierta una vertiente nueva en muchas ramas del saber. Este interés social e individual que se revela como idea necesaria para el presente y el futuro inmediato de nuestro mundo, así como la aparente novedad que supone el que en casi todas las disciplinas del conocimiento se estén conformando especializaciones relacionadas con el medio ambiente, a menudo olvida sus tiempos de génesis; el idealismo y la tensión que lo generó. 

Hubo un tiempo no muy lejano en que algunas personas y movimientos sociales empezaron a plantearse, de forma a veces casi compulsiva, hacia dónde nos llevaba el sistema mundial en el que todos vivimos inmersos. Aquel tiempo en el que la amenaza de la destrucción nuclear, el ritmo frenético de producción y consumo que se expandía a velocidades hasta entonces nunca sospechadas así como la insostenibilidad de un sistema que condenaba a insalvables abismos de pobreza a un creciente tercer mundo, dio lugar a un movimiento de catastrofismo antropológico y ambiental que soñaba con restablecer el equilibrio humano y planetario. Aquellos sueños y aquellos temores los hemos metabolizado y sirvieron para hacerse muchas preguntas y plantar las simientes de muchas conscienciaciones, personales siempre y colectivas a veces, por lo que no han muerto ni han sido absurdamente estériles. 

Ahora que todo se tecnifica y se razona, en definitiva que medimos los riesgos, no debemos olvidar el espíritu y la inquietud que nos llevaron hasta este inicio del camino. 


En esta obra se ha pretendido recordar, aunque sea brevemente, el nacimiento remozado y la difusión popular de los ideales que nos acompañan hacia el siglo XXI; solidaridad, globalización, medio ambiente, calidad de vida, antibelicismo, humanismo, pluralidad. Todos ellos constituyen el magma de esa preocupación por el futuro de nuestra civilización, incluso de nuestra especie y de nuestro actual medio ambiente, que siempre estuvo ahí pero que particularmente hierve y se expande ante la insostenibilidad del modelo de crecimiento imperante. 

Ante las evidencias, se concluye; el mundo y los países que lo integran tienen un futuro común, interrelacionado, que sobrepasa fronteras y que no puede continuar en la dinámica ciega y frenética en la que actualmente vive.

 Es en este contexto en el que nace la Conferencia de las Naciones Unidas de Estocolmo de 1972, la primera carta que de manera global hace patente la preocupación mundial por el sistema de desarrollo y por el medio ambiente. Antes de dedicarse, especializarse o preocuparse por la defensa del medio humano o por la conservación de la Naturaleza, debiéramos reflexionar y conocer estos pensamientos, estas corrientes y esta acta internacional que suponen sus orígenes más claros. 

Jurídicamente en Estocolmo se comenzó la base de las grandes reuniones internacionales sobre el medio ambiente mundial que han tenido su continuidad en Río de Janeiro en 1992, pero también asentará una época en que los grandes bloques regionales como Europa toman para sí una política conjunta de protección ambiental. Así pues, no ignoremos, aunque sea de manera esquemática, el esfuerzo, génesis e ideales del movimiento ambientalista y veamos el texto de Estocolmo no como una mera declaración de principios sino como el inicio de la consciencia global y del mandato de defensa del medio ambiente y el equilibrio social que se hace imprescindible atender en este final de siglo. 


LA CONFERENCIA DE ESTOCOLMO DE LAS NACIONES UNIDAS SOBRE EL MEDIO HUMANO

 Reunida en Estocolmo del 5 al 16 de junio de 1972 y atenta a la necesidad de un criterio y unos principios comunes que ofrezcan a los pueblos del mundo inspiración y guía para preservar y mejorar el medio humano.

Proclama que: 

1.- El hombre es a la vez obra y artífice del medio que lo rodea el cual le da sustento material y le brinda la oportunidad de desarrollarse intelectual, moral, social y espiritualmente. En la larga y tortuosa evolución de la raza humana en este planeta se ha llegado a una etapa en que, gracias a la rápida aceleración de la ciencia y la tecnología, el hombre ha adquirido el poder de transformar, de innumerables maneras y en una escala sin precedentes cuanto le rodea. Los dos aspectos del medio humano, el natural y el artificial, son esenciales para el bienestar del hombre y para el goce de los derechos humanos fundamentales, incluso el derecho a la vida misma. 

2.- La protección y mejoramiento del medio humano es una cuestión fundamental que afecta al bienestar de los pueblos y al desarrollo económico del mundo entero, un deseo urgente de los pueblos de todo el mundo y un deber de todos los gobiernos. 

3.- El hombre debe hacer constante recapitulación de su experiencia y continuar descubriendo, inventando, creando y progresando. Hoy en día, la capacidad del hombre de transformar todo lo que le rodea, utilizada con discernimiento, puede llevar a todos los pueblos los beneficios del desarrollo y ofrecerles la oportunidad de ennoblecer su existencia. Aplicado errónea o imprudentemente, el mismo poder puede causar daños incalculables al ser humano y a su medio. A nuestro alrededor vemos multiplicarse las pruebas del daño causado por el hombre en muchas regiones de la Tierra: niveles peligrosos de contaminación del agua, el aire, la tierra y los seres vivos; grandes trastornos del equilibrio ecológico de la biosfera; destrucción y agotamiento de recursos insustituibles y graves deficiencias, nocivas para la salud física, mental y social del hombre, en el medio por él creado, especialmente en aquel en que vive y trabaja.

 4.- En los países en desarrollo, la mayoría de los problemas ambientales están motivados por el subdesarrollo. Millones de personas siguen viviendo muy por debajo de los niveles mínimos necesarios para una existencia humana decorosa, privadas de alimentación y vestido, de vivienda y educación, de sanidad e higiene adecuados. Por ello los países en desarrollo deben de dirigir sus esfuerzos al desarrollo, teniendo presentes sus prioridades y la necesidad de salvaguardar y mejorar el medio. Con el mismo fin, los países industrializados deben esforzarse por reducir la distancia que los separa de los países en desarrollo. En los países industrializados, los problemas ambientales están generalmente relacionados con la industrialización y el desarrollo tecnológico. 

5.- El crecimiento natural de la población plantea continuamente problemas relativos a la preservación del medio, y se deben adoptar normas y medidas apropiadas, según proceda, para hacer frente a esos problemas. De todas las cosas del mundo, los seres humanos son lo más valioso. Ellos son quienes promueven el progreso social, crean riqueza social, desarrollan la ciencia y la tecnología y, con su duro trabajo transforman continuamente el medio humano. Con el progreso social y los adelantos de la producción, la ciencia y la tecnología, la capacidad del hombre para mejorar el medio ambiente se acrece cada día que pasa.

6.- Hemos llegado al momento de la historia en que debemos orientar nuestros actos en todo el mundo atendiendo con mayor solicitud a las consecuencias que pueden tener para el medio. Por ignorancia o indiferencia, podemos causar daños inmensos e irreparables al medio terráqueo del que dependen nuestra vida y nuestro bienestar. Por el contrario, con un conocimiento más profundo y una acción más prudente, podemos conseguir para nosotros y para nuestra posteridad unas condiciones de vida mejores en un medio más en consonancia con las necesidades y aspiraciones del hombre. Las perspectivas de elevar la calidad del medio y de crear una vida satisfactoria son grandes. Lo que se necesita es entusiasmo, pero a la vez, serenidad de ánimo, trabajo afanoso, pero sistemático. Para llegar a la plenitud de su libertad dentro de la Naturaleza, el hombre debe aplicar sus conocimientos a forjar, en armonía con ella, un medio mejor. La defensa y el mejoramiento del medio humano para las generaciones presentes y futuras se ha convertido en meta imperiosa de la humanidad que ha de perseguirse al mismo tiempo que las metas fundamentales ya establecidas de la paz y el desarrollo económico y social en todo el mundo, y de conformidad con ellas.

7.- Para llegar a esa meta, será menester que ciudadanos y comunidades, empresas e instituciones, en todos los planos, acepten las responsabilidades que les incumben y que todos ellos participen equitativamente en la labor común. Hombres de toda condición y organizaciones de diferente índole plasmarán, con la aportación de sus propios valores y la suma de sus actividades, el medio ambiente del futuro. Corresponderá a las administraciones locales y nacionales, dentro de sus respectivas jurisdicciones la mayor parte de la carga en cuanto al establecimiento de normas y la aplicación de medidas en gran escala sobre el medio. También se requiere la cooperación internacional con objeto de allegar recursos que ayuden a los países en desarrollo a cumplir su cometido en esta esfera. Y hay un número cada vez mayor de problemas relativos al medio que por ser de alcance regional o mundial o por repercutir en el ámbito internacional común, requerirán de una amplia colaboración entre las naciones y la adopción de medidas para las organizaciones internacionales en interés de todos.


PRINCIPIOS 

Expresa la convicción común de que: 

Principio 1.- El hombre tiene el derecho fundamental a la libertad a la igualdad y al disfrute de las condiciones de vida adecuadas en un medio de calidad tal que le permita llevar una vida digna y gozar de bienestar y tiene la solemne obligación de proteger y mejorar el medio para las generaciones presentes y futuras. A este respecto, las políticas que promueven o perpetúan el apartheid, la segregación racial, la discriminación, la opresión colonial y otras formas de opresión y de dominación extranjera quedan condenadas y deben eliminarse. Principio

Principio 2.- Los recursos naturales de la Tierra incluidos el aire, el agua, la tierra, la flora y la fauna y especialmente las muestras representativas de los ecosistemas naturales, deben preservarse en beneficio de las generaciones presentes y futuras, mediante una cuidadosa planificación u ordenación, según convenga. 

Principio 3.- Debe mantenerse y siempre que sea posible restaurarse o mejorarse la capacidad de la Tierra para producir recursos vitales renovables. 

 Principio 4.- El hombre tiene la responsabilidad especial de preservar y administrar juiciosamente el patrimonio de la flora y fauna silvestre y su hábitat que se encuentran actualmente en grave peligro por una combinación de factores adversos. En consecuencia, al planificar el desarrollo económico debe atribuirse importancia a la conservación de la Naturaleza, inclusive la fauna y flora silvestre. 

Principio 5.- Los recursos no renovables de la Tierra deben emplearse de forma que se evite el peligro de su futuro agotamiento y que se asegure que toda la humanidad comparte los beneficios de tal empleo. 

Principio 6.- Debe ponerse fin a la descarga de sustancias tóxicas o de otras materias a la liberación de calor en cantidades o concentraciones tales que el medio no pueda neutralizadas, para que no se causen daños graves o irreparables a los ecosistemas. Debe apoyarse la justa lucha de los pueblos de todos los países contra la contaminación. 

Principio 7.- Los estados deberán tomar todas las medidas posibles para impedir la contaminación de los mares por sustancias que puedan poner en peligro la salud del hombre, dañar los recursos vivos y la vida marina, menoscabar las posibilidades de esparcimiento o entorpecer otras utilizaciones legítimas del mar.

Principio 8.- El desarrollo económico y social es indispensable para asegurar al hombre un ambiente de vida y trabajo favorable y crear en la Tierra las condiciones necesarias para mejorar la calidad de vida. 

Principio 9.- Las deficiencias del medio originadas por las condiciones del subdesarrollo y los desastres naturales plantean graves problemas, y la mejor manera de subsanarlas es el desarrollo acelerado mediante la transferencia de cantidades considerables de asistencia financiera y tecnológica que complementen los esfuerzos internos de los países en desarrollo y la ayuda oportuna que pueda requerirse.

 Principio 10.- Para los países en desarrollo, la estabilidad de los precios y la obtención de ingresos adecuados de los productos básicos y las materias primas son elementos esenciales para la ordenación del medio, ya que han de tenerse en cuenta tanto los factores económicos como los procesos ecológicos.

Principio 11.- Las políticas ambientales de todos los estados deberían de estar encaminadas a aumentar el potencial de crecimiento actual o futuro de los países en desarrollo y no deberían coartar ese potencial ni obstaculizar el logro de mejores condiciones de vida para todos, y los estados y las organizaciones internacionales deberían tomar las disposiciones pertinentes con miras a llegar a un acuerdo para hacer frente a las consecuencias económicas que pudieran resultar, en los planos nacional e internacional, de la aplicación de medidas ambientales.

Principio 12.- Debe aplicarse la planificación a los asentamientos humanos y a la urbanización con miras a evitar repercusiones perjudiciales sobre el medio y a obtener los máximos beneficios sociales, económicos y ambientales para todos. A este respecto deben abandonarse los proyectos destinados a la dominación colonialista y racista. 



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